Cómo educar a los niños

 

Ofrecer a los niños una educación integral es un gran reto al que todos estamos llamados desde que iniciamos la hermosa aventura de convertirnos en padres. Y, pese a que cada situación familiar es distinta, no hay nada que nos impida educar a los niños desde el amor y el respeto absolutos. ¿Qué podemos hacer para conseguirlo?

 

Reeduquémonos a nosotros mismos

Cada uno de nosotros, desde que éramos niños, hemos adquirido conocimientos y experiencias que han dado lugar a nuestros pensamientos, comportamientos y sentimientos actuales. No todo lo que aprendimos y vivimos de pequeños fue lo más correcto para nosotros, y comprenderlo garantiza que podamos deshacernos de arquetipos dañinos que impedirán que eduquemos a nuestros hijos con el prisma adecuado.

 

Establezcamos una relación sana desde el principio

La forma en que nos comunicamos con los niños desde que nacen es un pilar fundamental para una educación exitosa. Pese a que a veces sintamos la necesidad de explotar, debemos entender que los gritos y los insultos son profundamente dañinos para la salud emocional de nuestros hijos. Ausentarnos por unos instantes hasta que hayamos vuelto a nuestro centro es la mejor forma de enfrentarnos a las situaciones que nos sobrepasan. Una vez en calma, debemos expresarle abiertamente a nuestros hijos cómo nos sentimos y por qué, y del mismo modo, escuchar con atención lo que nuestros hijos quieran expresarnos.

 

Confiemos en ellos y dejémosles hacer

Uno de los grandes errores que cometemos los padres es intervenir sobremanera en las acciones de nuestros hijos, haciendo que se sientan cohibidos e inseguros en su propio aprendizaje. Los niños tienen que equivocarse, tienen que caerse mientras corren y tienen que aprender sin ayuda en muchos aspectos de su vida. Nuestros miedos y costumbres pueden llevarnos de manera inconsciente a limitar el crecimiento personal de nuestros propios hijos; dejémosles experimentar interviniendo únicamente cuando la situación así lo requiera.

 

Respetemos la voz de nuestros hijos

Los niños no son menos válidos por el hecho de ser niños y aunque hayan aprendido a imitar muy bien determinados comportamientos nuestros, habrá momentos en los que quieran tomar sus propias decisiones sin que haya nada malo en ello. Obligarles a besar a familiares que ellos no quieren besar, no dejar que elijan la prenda que quieren vestir o marcarles qué deben decir y hacer en cada momento son algunas de las acciones que debemos suprimir de nuestro comportamiento por completo.

 

No olvidemos que los límites y la disciplina no son incompatibles con el respeto y la confianza. Seamos un ejemplo a seguir y criemos a nuestros hijos con un profundo sentido del amor, hacia nosotros mismos y hacia ellos.

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